No todos los túneles cifrados son realmente seguros. Y no todas las VPN ofrecen la protección que cabría esperar. Si bien muchas empresas consideran las VPN como su principal barrera para el acceso remoto, la superficie de ataque sigue expandiéndose.
Según un informe reciente de Orange Cyberdefense, un volumen significativo de vulnerabilidades CVE explotadas en 2024 involucraban fallos en tecnologías de conectividad segura, incluidas diversas soluciones VPN. Sin embargo, el problema rara vez reside en la tecnología en sí, sino en su implementación: protocolos obsoletos, autenticación débil y mantenimiento deficiente siguen siendo comunes.
la vulnerabilidadno solo radica en lo que la VPN protege, sino también en lo que permite que pase, ya sea por exceso de confianza, falta de visibilidad o políticas mal aplicadas.
En este artículo, iremos directo al grano: qué protocolos siguen siendo útiles hoy en día, qué buscar en las configuraciones y la monitorización, y por qué ninguna VPN corporativa debería funcionar de forma aislada. ¡
Empecemos!
La seguridad de una VPN corporativa no comienza cuando un empleado se conecta. Empieza mucho antes, con la elección de los protocolos y el modelo de autenticación implementado. Y es precisamente ahí donde muchas empresas, incluso con buenas intenciones, cometen errores.
Antes de hablar de configuraciones, es fundamental comprender qué modelo de VPN utiliza su organización. Esta elección define no solo el nivel de exposición, sino también el grado de control y visibilidad que el equipo de seguridad tiene sobre el tráfico.
Comprender la posición de su empresa entre estos modelos es el primer paso para fortalecer su arquitectura de seguridad sin sacrificar el rendimiento.
Muchos fallos de VPN no se deben a la falta de cifrado, sino a decisiones técnicas obsoletas. Actualmente, no tiene sentido mantener protocolos anticuados ni métodos de autenticación basados en contraseñas.
Conozca los protocolos más recomendados hoy:
Y los protocolos que se desaconsejan o requieren atención son:
En la autenticación, el error más común es confiar exclusivamente en el nombre de usuario y la contraseña. Incluso las credenciales complejas pueden verse comprometidas por la automatización, el phishing o las filtraciones de datos. El estándar actual es la autenticación multifactor (MFA) robusta, con métodos resistentes al phishing y la interceptación, tales como:
Cabe una advertencia importante: el uso de SMS como factor de seguridad secundario se considera débil por organizaciones como el NIST (Instituto Nacional de Estándares y Tecnología) y la ENISA (Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad). Esto se debe a que el canal SMS es vulnerable a ataques de interceptación y al intercambio (cuando el atacante transfiere el número de la víctima a otra tarjeta SIM para capturar códigos).
Incluso con protocolos modernos y una autenticación multifactor robusta, la seguridad de una VPN puede verse comprometida si existen fallos operativos. Por lo tanto, en la siguiente sección, mostraremos cómo las vulnerabilidades explotadas en soluciones conocidas, así como los errores habituales, transforman una conexión legítima en un riesgo real.

A primera vista, una VPN corporativa puede parecer que cumple su función: conexión establecida, tráfico cifrado, todo funcionando correctamente. Sin embargo, en muchos casos, lo que existe es una capa de protección superficial, con configuraciones débiles, actualizaciones tardías y poca visibilidad operativa.
Las soluciones VPN siguen estando entre los objetivos más explotados por los ciberdelincuentes. Según el catálogo (Vulnerabilidades Explotadas Conocidas, mantenido por CISA (Agencia de Seguridad de Infraestructuras y Ciberseguridad), más del 90 % de las vulnerabilidades conocidas involucran fallos para los que ya existían parches, pero que no se aplicaron.
Pero el problema no se limita a los proveedores: gran parte de las lagunas se originan en prácticas internas. Entre los errores más frecuentes se encuentran:
Estas deficiencias operativas son tan peligrosas como las vulnerabilidades técnicas. Una política de seguridad inconsistente o la falta de monitorización continua pueden convertir una VPN en un punto de entrada privilegiado para ataques, en lugar de una barrera.
Por eso, es necesario ir más allá del túnel seguro: es fundamental adoptar capas complementarias de validación, segmentación y respuesta rápida, capaces de reducir el impacto incluso cuando se ve comprometida una credencial o un punto final.
Teniendo esto en cuenta, en el siguiente tema veremos cómo estas capas adicionales, desde Zero Trust hasta EDR, elevan la protección de una VPN tradicional a un nuevo nivel de resiliencia.
Las VPN siguen siendo una herramienta importante para proteger las conexiones remotas. Sin embargo, depender exclusivamente de ellas es como cerrar la puerta con llave y dejar las ventanas abiertas.
Incluso con el cifrado del tráfico, las VPN no impiden el robo de credenciales, el secuestro de sesiones ni el abuso de permisos internos. Por eso, en 2025, la seguridad real comienza más allá del túnel, con validación continua, segmentación y visibilidad.
Para mantener un acceso remoto seguro en entornos distribuidos y altamente dinámicos, es necesario adoptar capas de seguridad adicionales que funcionen de forma integrada con la VPN. Entre las más relevantes se encuentran:
Estas medidas no sustituyen a las VPN; las refuerzan. El cifrado de túneles sigue siendo importante, pero solo es efectivo si el contenido de los extremos es igualmente fiable y está sujeto a monitorización.
En Skyone, consideramos la ciberseguridad como una arquitectura adaptable, capaz de evolucionar junto con los entornos y las amenazas. Este concepto se materializa en soluciones integradas, tales como:
, más que simples capas aisladas, conforman un ecosistema de seguridad unificadoque protege el acceso remoto sin comprometer la agilidad operativa. ¡Y esta integración resulta aún más eficaz cuando se complementa con la monitorización continua y el cumplimiento normativo activo, como veremos a continuación!
Incluso con protocolos modernos y capas adicionales de protección, ningún entorno es verdaderamente seguro sin una monitorización constante y una respuesta continua. Lo que pasa desapercibido se convierte inevitablemente en una vulnerabilidad.
La monitorización va mucho más allá de simplemente comprobar si la VPN está "activa". El verdadero enfoque debe estar en el comportamiento de acceso, en anomalías que revelen riesgos reales, tales como:
Estas señales adquieren significado cuando se correlacionan dentro de soluciones como SIEM (Gestión de Información y Eventos de Seguridad) y SOC (Centro de Operaciones de Seguridad), que permiten:
Esta visibilidad continua no solo aumenta la eficiencia operativa, sino que también mejora el cumplimiento de normativas como LGPD y GDPR, que exigen trazabilidad y control activo sobre los datos personales y el acceso a ellos. Para cumplir con estos requisitos, las mejores prácticas incluyen:
Estas prácticas fortalecen tanto la capacidad de respuesta como la confianza organizacional. Demuestran madurez técnica, responsabilidad en el manejo de datos y compromiso con una cultura de seguridad continua , valores que constituyen claros diferenciadores competitivos en el mercado actual. ¿
Ha llegado hasta aquí y desea comprender cómo su empresa puede alcanzar este nivel de visibilidad, protección y cumplimiento sin obstaculizar las operaciones? ¡ Hable con un especialista de Skyone! estrategia de seguridad dinámica, proactiva y adaptable.
A pesar del avance de los nuevos métodos de acceso remoto, las VPN siguen planteando interrogantes importantes, especialmente en lo que respecta a la seguridad, la autenticación y la compatibilidad con modelos modernos como Zero Trust.
A continuación, hemos recopilado respuestas directas y actualizadas a las principales preguntas sobre VPN seguras en un entorno corporativo.
Depende del escenario y la infraestructura. Cada protocolo tiene sus puntos fuertes:
En resumen: OpenVPN e IKEv2 son las opciones más maduras para uso empresarial, mientras que WireGuard es una excelente opción para entornos modernos, siempre que se garantice la compatibilidad y el soporte.
Técnicamente, sí, pero se desaconseja encarecidamente. Los SMS son vulnerables a ataques de interceptación y al intercambio de SIM, donde el atacante transfiere el número de la víctima a otra tarjeta SIM y comienza a recibir códigos de autenticación.
Organizaciones como NIST y ENISA clasifican los SMS como un segundo factor débil, inadecuado para contextos corporativos sensibles. En su lugar, es preferible utilizar:
Algunas señales indican que la VPN puede estar comprometida o bajo ataque, como:
Consejo: Integrar una VPN con soluciones como SIEM y SOC permite correlacionar eventos, aplicar inteligencia sobre amenazas y reducir drásticamente el MTTR (tiempo medio de respuesta), transformando señales aisladas en alertas contextualizadas y procesables.
Sí, siempre que el acceso esté controlado y validado mediante políticas de identidad seguras. Las aplicaciones SaaS modernas no requieren una VPN, pero esta solo es segura si existe:
Para sistemas heredados o datos críticos, la VPN y la segmentación de acceso siguen siendo esenciales, especialmente cuando no existe soporte nativo para la autenticación moderna o registros detallados
No. Las VPN y a Redes de Confianza Cero (ZTNA) cumplen funciones diferentes pero complementarias. Una VPN crea un túnel cifrado entre el usuario y la red, pero no valida continuamente el contexto, el dispositivo ni el comportamiento de acceso. ZTNA, por otro lado, opera bajo el principio de que ninguna conexión es de confianza por defecto, aplicando validaciones dinámicas a cada solicitud.
Idealmente, ambos enfoques deberían combinarse: usar VPN para proteger el canal de comunicación y ZTNA para validar continuamente el acceso, reduciendo privilegios y ampliando el control contextual.
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