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Ciberataques que toda empresa debería conocer y evitar

A pesar de los importantes avances tecnológicos y la mayor atención a la seguridad digital, los ciberataques siguen afectando a las empresas con una frecuencia alarmante. Además, siguen explotando vulnerabilidades que el mercado conoce desde hace años. Un estudio de 2025 realizado por Grant Thornton, en colaboración con el bufete Opice Blum, revela que el 79 % de las empresas brasileñas se sienten más expuestas a los ciberataques. Estos datos reflejan una paradoja común: incluso con una mayor inversión en protección, muchas organizaciones aún operan con deficiencias en sus controles. Esto incluye puntos de acceso débiles, endpoints sin monitorización continua o políticas de prevención que no han evolucionado al mismo ritmo que los riesgos. Es en este escenario donde los ataques más frecuentes continúan operando. Y no porque sean nuevos o desconocidos, sino porque explotan puntos que permanecen desprotegidos. En este artículo, analizaremos los tipos de ciberataques que merecen atención inmediata y comprenderemos por qué siguen representando riesgos concretos, incluso para empresas que ya cuentan con infraestructura de seguridad. ¡Feliz lectura!
Ciberseguridad 11 min de lectura Por: Skyone
1. Introducción: ¿Por qué los mismos ataques siguen funcionando tan bien?

A pesar de los importantes avances tecnológicos y la mayor atención prestada a la seguridad digital, los ciberataques siguen afectando a las empresas con alarmante frecuencia. Además, continúan explotando vulnerabilidades que el mercado conoce desde hace años.

Un estudio de 2025 realizado por Grant Thornton, en colaboración con el Opice Blum, revela que el 79% de las empresas brasileñas se sienten más expuestas a los ciberataques.

Estos datos reflejan una paradoja común: incluso con una mayor inversión en protección, muchas organizaciones siguen operando con brechas en sus controles. Esto incluye puntos de acceso débiles, endpoints sin monitorización continua y/o políticas de prevención que no han evolucionado al mismo ritmo que los riesgos.

Es en este escenario donde los ataques más frecuentes siguen funcionando. Y no porque sean nuevos o desconocidos, sino porque explotan puntos que permanecen desprotegidos.

En este artículo, analizaremos los tipos de ciberataques que merecen atención inmediata y comprenderemos por qué siguen representando riesgos concretos, incluso para las empresas que ya cuentan con cierta infraestructura de seguridad. ¡

Que disfruten de la lectura!

2. RansomwareRobo de datos con impacto directo en el negocio

Entre los vectores de ataque más recurrentes en entornos corporativos, el ransomware sigue siendo el que mayor impacto genera. Se trata de un tipo de malware diseñado para bloquear el acceso a sistemas y datos esenciales, exigiendo un rescate para restablecer su funcionamiento.

Su método más común consiste en cifrar archivos estratégicos, como bases de datos, servidores y aplicaciones críticas. Posteriormente, el atacante muestra un mensaje con las instrucciones de pago, generalmente en criptomonedas, lo que dificulta su rastreo.

En escenarios recientes, el ransomware ha operado en dos frentes: además de cifrar datos, también copia datos sensibles y amenaza con publicarlos, incluso después del pago. Este enfoque, conocido como doble extorsión, aumenta la presión sobre la empresa y eleva los riesgos de daños a su reputación y cumplimiento normativo.

Los sectores con alta dependencia de disponibilidad, como Finanzas, Salud, Logística y Comercio Minorista, son especialmente sensibles al impacto. En muchos casos, la indisponibilidad del sistema dura horas o días, comprometiendo toda la operación y la cadena de servicios.

Este tipo de ataque rara vez es aislado. En muchos casos, el ransomware es simplemente el punto final de un proceso que implicó movimiento lateral dentro de la red, escalada de privilegios y acceso previo por otros medios. Uno de estos, como veremos más adelante, es el phishing.

3. Suplantación de identidad (phishing)El ataque que comienza con un clic y abre puertas críticas

El phishing uno de los puntos de entrada más comunes para los ciberataques en las empresas. Al simular comunicaciones legítimas, engaña a los usuarios y sortea las barreras técnicas, facilitando el acceso no autorizado a información y sistemas, a menudo sin levantar sospechas inmediatas.

Este tipo de amenaza explota factores humanos: atención fragmentada, exceso de confianza o situaciones de urgencia. Correos electrónicos, mensajes o sitios web imitan a proveedores, colegas o plataformas reconocidas, utilizando logotipos, nombres reales y un lenguaje adaptado al perfil de la empresa. Una sola acción, como hacer clic, responder o descargar, es suficiente para comprometer la seguridad.

Algunas variaciones ayudan a ilustrar la sofisticación actual de estos ataques:

  • Suplantación de identidad dirigida (spoiler): correos electrónicos adaptados a sectores o perfiles específicos;
  • Campaña de marketing de ballenas: mensajes dirigidos a ejecutivos y responsables de la toma de decisiones;
  • Smishing y vishing: acercamientos vía SMS o llamadas con un fuerte atractivo emocional.

Más que una estafa aislada, el phishing suele servir como punto de partida para ataques más estructurados. Con credenciales legítimas en mano, los atacantes pueden escalar el acceso, moverse lateralmente dentro del entorno y preparar acciones más graves, como el secuestro de datos o la instalación de malware persistente

Por lo tanto, identificar y mitigar este tipo de amenaza es esencial. A continuación, pasamos a otro riesgo que a menudo permanece activo durante largos períodos antes de ser detectado: el malware.

4. MalwareLa infiltración silenciosa que expone datos y sistemas

Mientras que ataques como el phishing buscan engañar directamente a los usuarios, el malware , opera entre bastidores. Se trata de software diseñado para instalarse de forma invisible, permanecer activo e interactuar con el sistema de maneras que benefician al atacantesin activar las defensas desde el principio.

Su función puede abarcar desde la recopilación silenciosa de información y el mapeo de dispositivos hasta la modificación de permisos o la manipulación de procesos internos. En muchos casos, sirve de base para una persistencia prolongada en el entorno, facilitando nuevas brechas de seguridad o permitiendo ataques coordinados.

Los puntos de entrada son múltiples: archivos adjuntos comprometidos, descargas inseguras sitios web o vulnerabilidades sin parchear en el software . Una vez dentro, el malware opera discretamente, registrando comandos, abriendo conexiones externas o activando funcionalidades específicas sin interferir visiblemente con las rutinas diarias. Algunos ejemplos incluyen:

  • Troyanos, que se disfrazan de software para abrir puertas traseras en el sistema;
  • Spyware, que monitorea silenciosamente las actividades y recopila datos confidenciales; y
  • Los registradores de pulsaciones de teclas (keyloggers) graban todo lo que se escribe, como contraseñas e información confidencial de inicio de sesión.

Sus variantes más recientes incorporan técnicas que dificultan su rastreo, como la fragmentación del código, la ejecución bajo demanda o el disfrazamiento dentro de actualizaciones aparentemente legítimas.

La amenaza del malware reside precisamente en su persistencia. Cuanto más tiempo permanezca sin ser detectado, mayor será el riesgo de exposición de datos, fuga de información estratégica o desestabilización de servicios críticos.

En cambio, el siguiente tipo de ataque es explícito en su intención: paralizarlo todo a la vez. ¡Sigue leyendo para descubrirlo!

5. DDoS: La sobrecarga como estrategia para paralizar los sistemas

A diferencia de los ataques silenciosos, los ataques DDoS (Denegación de Servicio Distribuida) actúan de forma explícita: su objetivo es dejar las aplicaciones fuera de servicioexplotando la capacidad del entorno digital. El impacto se produce cuando un gran número de solicitudes simultáneas se dirigen a servidores, redes o servicios hasta que dejan de responder.

Estas solicitudes se originan en dispositivos distribuidos, a menudo infectados y controlados remotamente, que forman redes llamadas botnets. Cuando se activan, estas máquinas sobrecargan la infraestructura con tráfico automatizado, impidiendo el uso legítimo por parte de clientes y empleados.

La interrupción, en estos casos, puede durar minutos o extenderse durante horas, afectando a sitios web, sistemas ERP, API, portales de atención al cliente y otros canales críticos. Las empresas que operan con en línea, servicios financieros o soporte en tiempo real sienten el impacto inmediatoen los ingresos, la imagen y la experiencia del cliente.

Lo que hace que los ataques DDoS sean aún más peligrosos es su uso como distracción. Existen registros de ataques en los que la denegación de servicio sirve únicamente como fachada, mientras que, paralelamente, se produce una intrusión o extracción de datos. De este modo, los fallos del sistema dejan de ser el problema central y se convierten en el detonante de algo mayor.

Al comprometer la disponibilidad, uno de los pilares de la ciberseguridad, los ataques DDoS exponen vulnerabilidades operativas y ponen en peligro tanto la continuidad del negocio como la confianza del cliente.

Y, si hasta ahora hemos hablado de amenazas externas, es importante recordar que, a menudo, los riesgos más críticos se encuentran dentro de la propia organización. Ese es el siguiente punto de nuestro contenido.

6. Amenazas internas: fallas y accesos no autorizados que comprometen la seguridad

Al hablar de ciberataques, la atención suele centrarse en agentes externos. Sin embargo, una parte importante de los incidentes se origina dentro de la propia empresa. Estas amenazas internas pueden tener diversos orígenes: errores involuntarios, prácticas diarias inseguras o, en situaciones más críticas, acciones deliberadas de alguien con acceso autorizado.

No siempre existe mala intención. A menudo, los riesgos surgen de procesos mal estructurados, como permisos excesivos, credenciales activas después de que los empleados abandonan la empresa o dispositivos obsoletos. Estas omisiones crean vulnerabilidades que pueden explotarse rápidamente y son difíciles de rastrear. En otros casos, el problema reside en usuarios que utilizan indebidamente sus privilegios para manipular datos, copiar archivos confidenciales o incluso comprometer operaciones.

La complejidad radica precisamente en que estos accesos se originan internamente. Al realizarse con credenciales legítimas, no resultan sospechosos de inmediato, lo que dificulta su detección. Por ello, modelos como Zero Trust están ganando terreno: en lugar de confiar automáticamente en cualquier acceso, cada interacción debe validarse continuamente. Además, la monitorización del comportamiento ayuda a identificar patrones anómalos, como intentos de acceso fuera del horario laboral o movimientos de datos inusuales.

Estas medidas no eliminan el riesgo, pero reducen drásticamente el tiempo de exposición. Más allá de reconocer la amenaza, el desafío reside en desarrollar la capacidad de adaptación para afrontarla a gran escala. Y ese es el siguiente paso en nuestro análisis: cómo transformar prácticas aisladas en una estrategia de defensa coherente.

7. ¿Cómo podemos fortalecer nuestras defensas contra ataques en constante evolución?

Los ataques evolucionan constantemente, por lo que las defensas deben mantenerse al día. Las empresas resilientes son aquellas que consideran la seguridad como un proceso dinámico, adaptándose continuamente a los cambios en el negocio y el entorno digital.

Para lograrlo, son esenciales varias capas de ciberseguridad :

  • SOC (Centro de Operaciones de Seguridad): monitorización continua para identificar anomalías y responder a incidentes en tiempo real;
  • EDR (Detección y respuesta en el punto final): protección activa en los dispositivos, con detección de comportamiento sospechoso y bloqueo inmediato;
  • Copias de seguridad inteligentes y validadas: copias cifradas que se prueban periódicamente para garantizar una recuperación fiable en caso de incidentes críticos;
  • Análisis recurrente de vulnerabilidades: anticipar riesgos y corregir fallos antes de que sean explotados;
  • Confianza cero y gobernanza del acceso: aplicación del principio de mínimo privilegio, con validación constante, incluso para usuarios internos;
  • Conciencia estratégica: equipos capacitados y comprometidos, reduciendo los riesgos vinculados a la ingeniería social y las malas prácticas en las operaciones diarias.

En Skyone, integramos estos pilares en un ecosistema que simplifica la gestión de la seguridad sin sacrificar la profundidad técnica. Con servicios de SOC, EDR, análisis de amenazas, copias de seguridad gobernanza basada en Zero Trust, ayudamos a las empresas a construir defensas que anticipen riesgos, aceleren las respuestas y mantengan la confianza necesaria para crecer en un entorno digital cada vez más complejo.

Si busca elevar el nivel de madurez de sus operaciones y preparar a su empresa para los próximos desafíos de ciberseguridad, contacte con un especialista de Skyone. ¡Estamos listos para acompañarle en este camino con soluciones integrales y una visión a largo plazo!

8. Conclusión: la seguridad es un proceso continuo

Con cada nuevo incidente, queda claro que la vulnerabilidad no reside únicamente en la sofisticación de los ataques, sino también en la velocidad con la que se reinventan. Esta velocidad convierte la seguridad en un esfuerzo continuo que debe renovarse al ritmo del entorno digital y de los propios modelos de negocio.

En este escenario, el reto para las empresas no es eliminar el riesgo, sino construir defensas que evolucionen al mismo ritmo. Y esto requiere una estrategia coherente que unifique tecnología, procesos y personas en torno a un mismo objetivo: mantener la continuidad con seguridad.

En Skyone, entendemos que la ciberseguridad no puede ser meramente reactiva: debe formar parte de la estrategia empresarial, respaldada por una monitorización continua, un análisis inteligente de amenazas y una gestión de accesos que se adapte al crecimiento del negocio. Esta visión nos permite avanzar con confianza, sin sacrificar la innovación ni la eficiencia.

En resumen, la seguridad no es un destino, sino un proceso continuo. Y en este proceso reside la oportunidad de perfeccionar los procesos, fortalecer los equipos y crear empresas mejor preparadas para el futuro.


¿Quieres continuar con esta reflexión? Para ello, te recomendamos leer también este otro artículo: Ciberseguridad: cómo proteger los datos de tu empresa en la era digital.

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Escrito por Skyone

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